Nuevamente se evaluarán los sistemas previsionales

  • Los tres problemas centrales son: baja cobertura, remuneraciones insuficientes y poca sostenibilidad; apreciamos que el común denominador es el de los aportes insuficientes.

 

 

 Por: Silvio Dragunsky Genkin

[1]

 

Días pasados el D.S. 081-2022-PCM creó la enésima comisión para evaluar los sistemas previsionales del Perú y proponer las reformas necesarias. La novedad en este caso es que este organismo está formado por representantes del P.E y no como los anteriores cuyos miembros correspondían al P.L.

 

El sistema previsional peruano tiene varios problemas, pero los centrales, los que claramente lo ubican a la cola de Latino América, son tres:

 

a)        Solo acceden a la jubilación muy pocas personas (baja cobertura)

b)        Los pocos que se jubilan reciben, en promedio, ingresos muy bajos, que no les alcanzan por una vida digna (remuneraciones insuficientes)

c)        No se autofinancian. Requieren transferencias del Estado, que, a su vez, tiene ingresos insuficientes. (Poca sostenibilidad).

 

De una población Económicamente Activa (PEA) del orden de 17 millones, aportan 3.5 Millones al S.P.P. y 1.5 Millones al S.N.P., es decir, contribuyen solo 5.0 Millones, menos del 30% de la PEA.

 

Esto que de por si es muy malo, ya que deja al 70% de los mayores fuera de cualquier sistema previsional, no es lo único. Además, según el Boletín Estadístico de la ONP, menos del 10% de los aportantes de más de 60 años al SNP cumple con 20 años de aportes indispensables para jubilarse.

 

En el SPP no hay razones para suponer que las cosas sean diferentes. Además, más de 2 millones de afiliados han retirado todos sus fondos, por lo que, para una cantidad por demás significativa de personas, sus ahorros previsionales no le alcanzarán para una jubilación que le permita sobrevivir.

 

Si observamos los 3 problemas centrales, baja cobertura, remuneraciones insuficientes y poca sostenibilidad, apreciamos que el común denominador es el de los aportes insuficientes.

 

Viendo el problema desde esta dimensión, las dificultades del sistema jubilatorio no radican en quien o como lo administra, sino que el mercado laboral es reducido e insuficiente tanto en número de puestos formales como en monto de remuneraciones.

 

Los que aportan son muy pocos, la inmensa mayoría de la población trabaja en la informalidad. De los que tienen la fortuna de tener un trabajo formal, gran parte de ellos tiene un trabajo precario, temporal, que alterna tiempos de estar en planilla, con sus respectivos aportes y otros de informalidad o simplemente desocupación.

 

Por último, las remuneraciones en nuestro país son, en promedio muy bajas, lo que impide tener aportes suficientes que permitan financiar un sistema previsional.

 

En consecuencia, cualquier reforma para que sea de alguna utilidad, no puede limitarse a modificar quienes o como se administran los fondos. La solución implica necesariamente que el Sistema Jubilatorio cuente con mucho más dinero.

 

En las jubilaciones hay solo tres participantes: Los Trabajadores, Los Empleadores y el Estado. Por lo tanto, los recursos solo pueden provenir de uno o más de estos partícipes.

 

Por lo tanto, para buscar alguna solución, se requiere una o varias de estas alternativas: que se combata enérgicamente la informalidad y se obligue a aportar a todos aquellos que reciben algún pago de alguna institución formal; que se aumenten los descuentos a los trabadores; que se cree un aporte patronal o que se disponga que el Estado destine un presupuesto específico para financiar las jubilaciones, caso contrario, ninguna de las reformas que eventualmente se hagan tendrán ningún efecto importante.

 

Es necesario destacar que en los considerandos del D.S. en mención, se hace presente que las propuestas no pueden afectar la sostenibilidad fiscal. En otras palabras, el Estado ya pone por delante que ellos no aportaran finanzas frescas.

 

Tenemos que tener en cuenta que la recaudación fiscal en nuestro país es de poco más o menos 14-15% del PBI, absolutamente insuficiente para atender los requerimientos de salud, educación o vivienda, solo para mencionar algunas necesidades básicas hoy insatisfechas.

En conclusión: Para mejorar de verdad el sistema jubilatorio es prerrequisito combatir la informalidad de verdad, aumentar aportes de los trabajadores, crear aportes patronales o incrementar los impuestos.

 

Cualquiera de estas medidas es evidentemente impopular y resta votos para las siguientes elecciones. Esta es la razón de fondo por la cual se siguen creando “comités”, se continúan haciendo “evaluaciones” pero al final no se resuelve nada.

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[1] Past president del Comité de Empresas Bancarias y AFP de la CCLL (This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. - silviodragunsky.blogspot.com ).

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