Una insatisfacción positiva

  • La insatisfacción no es, necesariamente, una sensación desagradable: es la gasolina para nuestro desarrollo. 

 

 

 

 

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Por: Mauricio Gutiérrez Fernández [1]

 

Los cimientos del desarrollo constante y el crecimiento profesional tienen mucho de insatisfacción positiva porque, es a partir de ello, que miramos para subir un peldaño más. Cuando escuché la frase, me quedé pensando en cómo esta idea no sólo se aplica al ámbito laboral, sino a todos los aspectos de nuestra vida. Es, a partir de la necesidad de afrontar nuevos retos, superar nuestros límites y alcanzar metas nuevas, que realmente progresamos. Si pensamos detenidamente, el momento en el que nos conformamos con lo que hemos obtenido es el momento en el que empezamos a bajar de la cumbre.

 

Es igual de importante reconocer nuestros logros y disfrutar de ellos, ya que son producto de un esfuerzo legítimo y valioso; pero, precisamente, la insatisfacción positiva nos lleva hacia la posibilidad de llegar más alto, lo que deriva en la sensación de una constante realización. Podemos encontrar abundantes ejemplos de personas y empresas que tienen como filosofía la mejora continua y su éxito es tan tangible como innegable.

 

Pensemos por un momento, ya sea en un ámbito personal o laboral, en las metas que tenemos planteadas hoy y en qué sucederá cuando las alcancemos. Lo más probable es que surjan nuevas y busquemos, a su vez, repetir el placer de un nuevo triunfo. Por ello considero que la insatisfacción positiva debe ser una constante en las personas y que debe nacer desde el interior de cada uno. A fin de cuentas, el goce de un objetivo logrado es una sensación indescriptible.

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[1] Psicólogo consejero en empleabilidad y marca personal.

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